Esta muestra de arte, en el numero 49 de la calle Alcalá. Se forma por un conjunto de 60 obras atribuidas a 14 artistas diferentes, Chechu Álava, María Bueno, Soledad Córdoba, Antonio Fernández Alvira, Santiago Lara, Mireya Martín Larumbe, Vicky Méndiz, Paula Noya, Mapi Rivera, José Luis Serzo, SUSO33, Yolanda Tabanera, Marina Vargas y Juan Zamora. La muestra consta de todo tipo de técnicas, incluso en algunos casos mixtas.
El tema tratado es la espiritualidad y el alma en el mundo contemporáneo. Se centra en tres áreas, las cuales están hoy en día entre nosotros por medio de nuestro ser y nuestra propia vida.
Los artistas, principalmente crean a base de metáforas del alma, la vida y la espiritualidad. Este proceso de creación que han llevado a cabo para realizar las obras seguramente haya tenido un largo proceso de pensar, reflexionar, sobre la vida de uno mismo, las situaciones que ha vivido, qué es en realidad el alma. Más o menos esta es la finalidad o el mensaje de la exposición; hacerte pensar.
Nada más entrar nos encontramos con la grandeza del interior del edificio, un espacio apropiado para lo numerosa que es la exposición. Lo primero que vemos es una estatuilla en el suelo de una mujer desnuda creando una sombra con su propio cuerpo. A la izquierda encontramos otra igual pero con un hombre en vez de una mujer. Podemos encontrar el paralelismo en la obra, de que el alma es como nuestra sombra, que nos acompaña a todos lados y también refleja cómo somos las personas hoy en día, ya que el alma contiene los sentimientos y emociones y el ser humano cada vez expresa menos lo que siente.
Nada más ver esto, te encuentras con una escultura de Marina Vargas. Consiste en la figura de la piedad invertida, con los roles cambiados. Cristo sentado sosteniendo a su madre con un corazón en la mano y en la derecha un paño. La escultora juega con una textura que da vida a la figura y un color sutil. Es una imagen que impacta mucho, al menos a nivel personal.
A su alrededor hay dos estructuras, una a cada lado, que contiene más obras de otros artistas. Las dos que más llamaron mi la atención son, la serie de 20 cuadros de estampación en acrílico basados en "Santa Teresa y la Metamorfosis" de Paula Noya y al otro lado una maqueta de una casa destruida, lo que viene a darnos el mensaje de que en nuestra vida también se derrumba cuando uno es golpeado pero que una y otra vez podemos levantarnos, sería como edificar de nuevo la casa.
Por detrás de estas dos paredes, estaban las otras dos áreas. Una muy fantasiosa, con cuadros pintados en óleo, algunos muy lúgubres y otros como salidos de cuentos infantiles o cómic. Pero también contábamos con escultura compuesta por varios materiales, que podían representar una parte del subconsciente de nuestra persona, como pueden se los miedos, los sueños o las pesadillas.
Al otro lado, pasamos a la última parte de la muestra, donde todo estaba más centrado en la parte ritual. Es la parte que menos entendí personalmente, pero a la vez la que recopilaba las obras mas modernas. Videos, fotomontajes y escultura.
Para concluir, debemos ver el trabajo de la comisaria Susana Blas. A pesar de tener que introducir muchas obras en un recinto limitado, ha conseguido da importancia a obras que por si solas no tienen ningún significado ni valor muy impactante, pero que en conjunto puede cambiar completamente. Con las cartelas, puedes guiarte perfectamente porque con lo que está escrito puedes sentir lo que expresa el artista haciendo esa obra, y al ser un tema tan cercano como es la vida y el alma, puedes sentirte identificado.
Los artistas, principalmente crean a base de metáforas del alma, la vida y la espiritualidad. Este proceso de creación que han llevado a cabo para realizar las obras seguramente haya tenido un largo proceso de pensar, reflexionar, sobre la vida de uno mismo, las situaciones que ha vivido, qué es en realidad el alma. Más o menos esta es la finalidad o el mensaje de la exposición; hacerte pensar.
Nada más entrar nos encontramos con la grandeza del interior del edificio, un espacio apropiado para lo numerosa que es la exposición. Lo primero que vemos es una estatuilla en el suelo de una mujer desnuda creando una sombra con su propio cuerpo. A la izquierda encontramos otra igual pero con un hombre en vez de una mujer. Podemos encontrar el paralelismo en la obra, de que el alma es como nuestra sombra, que nos acompaña a todos lados y también refleja cómo somos las personas hoy en día, ya que el alma contiene los sentimientos y emociones y el ser humano cada vez expresa menos lo que siente.
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| Fotografía por Gonzalo Jarrín |
Nada más ver esto, te encuentras con una escultura de Marina Vargas. Consiste en la figura de la piedad invertida, con los roles cambiados. Cristo sentado sosteniendo a su madre con un corazón en la mano y en la derecha un paño. La escultora juega con una textura que da vida a la figura y un color sutil. Es una imagen que impacta mucho, al menos a nivel personal.
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| Fotografía por Gonzalo Jarrín |
A su alrededor hay dos estructuras, una a cada lado, que contiene más obras de otros artistas. Las dos que más llamaron mi la atención son, la serie de 20 cuadros de estampación en acrílico basados en "Santa Teresa y la Metamorfosis" de Paula Noya y al otro lado una maqueta de una casa destruida, lo que viene a darnos el mensaje de que en nuestra vida también se derrumba cuando uno es golpeado pero que una y otra vez podemos levantarnos, sería como edificar de nuevo la casa.
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| Fotografía por Gonzalo Jarrín |
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| Fotografía por Gonzalo Jarrín |
Por detrás de estas dos paredes, estaban las otras dos áreas. Una muy fantasiosa, con cuadros pintados en óleo, algunos muy lúgubres y otros como salidos de cuentos infantiles o cómic. Pero también contábamos con escultura compuesta por varios materiales, que podían representar una parte del subconsciente de nuestra persona, como pueden se los miedos, los sueños o las pesadillas.
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| Fotografía por Gonzalo Jarrín |
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| Fotografía por Gonzalo Jarrín |
Al otro lado, pasamos a la última parte de la muestra, donde todo estaba más centrado en la parte ritual. Es la parte que menos entendí personalmente, pero a la vez la que recopilaba las obras mas modernas. Videos, fotomontajes y escultura.
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| Fotografía por Gonzalo Jarrín |
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| Fotografía por Gonzalo Jarrín |
Para concluir, debemos ver el trabajo de la comisaria Susana Blas. A pesar de tener que introducir muchas obras en un recinto limitado, ha conseguido da importancia a obras que por si solas no tienen ningún significado ni valor muy impactante, pero que en conjunto puede cambiar completamente. Con las cartelas, puedes guiarte perfectamente porque con lo que está escrito puedes sentir lo que expresa el artista haciendo esa obra, y al ser un tema tan cercano como es la vida y el alma, puedes sentirte identificado.









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